Programador freelance

Muchas personas creen que la vida de un programador freelance es algo parecido a una vida perfecta, sin complicaciones, sin horarios ni jefes molestos que te digan que hacer.  Imaginan quizá a un hombre sentado plácidamente en su casa, programando frente a su pc, despreocupado mientras toma una taza de delicioso café, un trabajo divertido que consiste en crear curiosas aplicaciones y resolver bug como si se tratase algún entretenido crucigrama.

Aunque todo esto que describo tiene mucho de cierto, no es ni remotamente todo lo que le toca vivir a un programador freelance en su día a día, ni a ningún otro trabajador que decide trabajar por su cuenta y escoge la libertad como estilo de vida, es hora de desmitificar este trabajo que todos tienen como un sueño y traerlo a la realidad.

Empecemos con el primer mito, “No tengo jefe”, es quizás lo más llamativo y lo que le ha dado esta fama de trabajo perfecto, pero la realidad es que si lo tienes y no es uno, sino varios y ambos son muy exigentes, y en varios casos menos comprensivo de lo que te imaginas.  El primer jefe eres tú mismo, pero de seguro dirás que eso es más bien una ventaja, te respondo que no, que es en realidad una gran desventaja; es decir cuando tienes un jefe, tú puedes ocultarle tus fallas, no se dará cuenta de los bugs que has dejado en tus programas y un pequeño retoque en el código bastara para hacerlo feliz y ocultar desde luego ese problema de dimensiones apocalípticas, que vas dejando en el sistema.  Pero seamos sincero cuando eres tu propio jefe no puedes hacer estas cosas, no puedes dártela de bribón contigo mismo, ni enorgullecerte por tu astucia y porque siempre lo sabrás todo y más temprano que tarde te tocarás que trabajar doble, aparte que representa una desventaja para uno mismo con los clientes, en vista que si hacemos un buen trabajo logrando que nuestras aplicaciones sea robusta, nuestra reputación se incrementa y podemos tener un buen portafolio de trabajos.

El segundo jefe, es el Cliente, que hay casos que son muy exigentes, pero nada comprensivo, quiere obtener como producto final un gran edificio, pero estima como presupuesto una casa dijamos para no dejarlo tan mal de dos plantas.

El siguiente mito es “No tengo horarios”.  Bien este será muy fácil de hacerlo caer.  Todos sabemos lo bueno que es poder acostarse a la hora que uno desea y levantarse muy tarde por la mañana, pero esto no es más un que un vago consuelo, para lo que te espera como programador freelance, cuando tienes 4 o 5 proyectos encimas, no tendrás que trabajar solo 8 horas para cumplir con tus muchos compromisos adquiridos. Serán quizás 16 horas las que necesites para no quedar mal con tus exigentes clientes.  Ciertamente extrañaras tu horarios de trabajo, donde luego de cumplida tu jornada laboral, podías dedicarte a asuntos memos estresantes. Y es que las “horas extras” serán ahora tú pan de cada día, aunque viendo el lado positivo de todo esto, la presión y las fechas de entrega con las que tienes que cumplir te harán un profesional organizado y mucho más responsable y disciplinado.  Recomienda el Ing. Johan Piña, que lo mejor que hay es sincerarnos con los clientes y dar fechas máximas de entrega, si sabemos que tenemos trabajos en ejecución, y estamos captando uno nuevo y que nuestra experiencia indica que lo desarrollamos en 5 días, podemos decir, lo tendrá listo máximo en 15 días, si lo tenemos listo antes, la entrega la hacemos antes, de lo contrario máximo 15 días.

Como ven no todo es color de rosa para un programador freelance, pero no quiero con esto desanimar a nadie, al contrario espero que vean ahora este trabajo como un verdadero reto. Mi deseo al escribir estas líneas es que nadie se engañe pensando que todo va a ser perfecto, nada en la vida lo es, todo debe ganarse a pulso y con mucho esfuerzo y este trabajo no es en absoluto la excepción.

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